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05 octubre 2007

Vidas en Sueño - 2 (Principio de nada)




El vaivén dentro de la cafetería Lugo es sorprendente. Sólo venía a tomarme un café, tranquilamente, y he de esperar cinco minutos para sentarme. Agobiada, saco una revista de la nada y me pongo a leer un artículo que me llama la atención: Soledad, ¿miedo o realidad? Cuando parece que empiezo a entenderlo todo, un señor doblado en dos por el peso de una foca, con pajarita y bombín, la cual en su hocico sujeta un conejo que ríe, se tropieza conmigo y la revista se cae en una taza de café.

- Mil perdones señorita, esta foca me está matando – se disculpa el señor, con rostro compungido
- Tranquilo, la culpa es mía por esperar.
- No se sienta culpable por esperar, siéntase culpable por no aprovechar. Mire, allí parece que alguien quiere compartir mesa con usted; mi conejo le guiará en el camino.

El señor se difumina entre el gentío, y el conejo me acompaña hasta la mesa. Mientras me acerco creo verte, pero no lo veo claro, demasiada gente. Llegamos a la mesa, y no eres tú, eres otra persona.

- Hijita mía, niñita, papito ha muerto, estamos solas, y yo siempre te querré, sabés que sí – aquella es mi madre, que me agarra con ternura la mano.


No cesa en su lloro. Me mira con miedo, para de nuevo hundir la cabeza entre sus brazos. Las lágrimas empiezan a encharcarlo todo, y no puedo evitar acompañarla en la tragedia. Nos abrazamos, nos volvemos a abrazar, golpeamos juntas la mesa, insultamos al destino. Un señor con gafas de culo de botella, con sombrero hecho de hojas de papel, y con un enorme porro en su boca se acerca con el objeto de atosigar: ¿qué te pasa? ¿qué te pasa? ¿qué te pasa?...

Le golpeo con impotencia a aquel pasmarote; a él y a sus presagios malévolos. Todo debería ser al revés, y mi padre debería estar pagando nuestros cafés en estos momentos, no bajo tierra con rostro rígido y regusto de muerte. Poco a poco todo cambia, y me veo sola en aquella cafetería, compartiendo un donut con la inquietud de saber que poco a poco doy un paso más al ocaso, que cada día pasado certifica que todo acabará, para mal o para peor.

Él no vino. Él no vendrá. Mi madre se fue. No hay trasiego en la cafetería. Todo acaba.

1 comentario:

Alba dijo...

todoa acaba, tienes razón por fortuna o por desgracia todo acaba.....