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20 febrero 2012

Perlas (LX)




"La juventud es un disparate; la madurez, una lucha; la vejez, un remordimiento."

(Benjamin Disraeli)

14 febrero 2012

Perlas (LIX)




"Y para estar total, completa, absolutamente enamorado, hay que tener plena conciencia de que uno también es querido, que uno también inspira amor."

(Mario Benedetti)

13 febrero 2012

Perlas (LVIII)




"El placer es felicidad de los locos, la felicidad es placer de los sabios."

(Jules Amédée Barbey d'Aurevilly)

10 febrero 2012

Parpadeos - 78 (Doble pago)




Se dibuja una sonrisa mellada tras el cristal empañado del restaurante: le hago señas para que entre y se sienta frente a mí sin perder la expresión.

-¿Qué ha descubierto, señor Beretti? -me pregunta con un hilo de voz.

Dejo de lado las trivialidades y extraigo el sobre del bolsillo del abrigo. El mellado abre el sobre y contempla con gesto serio las fotos: ya no sonríe y yo lo agradezco. Mientras me paga el servicio, recuerdo la cara que puso su mujer cuando le enseñé estas mismas fotos y fijé un precio por mi silencio.

09 febrero 2012

Perlas (LVII)




"Para toda clase de males hay dos remedios; el tiempo y el silencio."

(Alejandro Dumas)

06 febrero 2012

Perlas (LVI)




"Somos lo que hacemos día a día. De modo que la excelencia no es un acto sino un hábito."

(Aristóteles)

27 enero 2012

Perlas (LV)




"¿Qué puede haber imprevisto para el que nada ha previsto?"

(Paul Ambroise Valéry)

20 enero 2012

Perlas (LIV)




"Todo lo que vemos o parecemos es solamente un sueño dentro de un sueño."

(Edgar Allan Poe)

10 enero 2012

Parpadeos - 77 (Embargo)




Al Diablo no le quedó otra que recoger los trastos y observar cómo los del banco le embargaban su hogar: un palacio hecho de fuego, sangre, gritos sin retorno. El Diablo se resistía a volver la vista su padrera y fue el agente de embargos el que le sacó de la ensoñación ofreciéndole su estilográfica.

-Eche una firma y todo este jaleo habrá terminado, caballero.
-Está bien. ¿Firmo esta otra hoja?
-Sí, por favor -contestó el funcionario-. He de agradecerle su colaboración en todo momento: ya no queda gente igual.

El Diablo iba a contestarle con un chiste fácil, pero no estaba el horno para bollos y, de tanto que sudaba por debajo del traje de franela, temió que el agente acabara deshidratándose. Devolvió la estilográfica, se atusó la perilla y, esta vez sí, le respondió con aquella voz de macho cabrío, de Señor de las Tinieblas, de encantador de serpientes:

-Realmente ya no queda gente para nada. Aquí -señaló el Infierno con indiferencia-, solo llegan pecadores.
-¿Quiere decir que la Humanidad se ha vuelto pacífica?

El Diablo mostró sus afilados colmillos mientras se reía.

-Para pecar hace falta una tentación; para que haya una tentación, acceso fácil a lo poderoso, a lo lujurioso y, sobre todo, al dinero. Diga, sin opción al dinero, ¿quién vive de deseos?

El agente se secó con un pañuelo el sudor de su frente, sin perder atención a lo que el Diablo contaba. Su silencio era la única respuesta inteligente. El Diablo volvió a reír, cogió su maleta de piel de cabra y, antes de emprender el camino a otro olvido sin amenaza de deshaucio, se despidió del agente como a él solo le gustaba hacerlo:

"Solo llegan pecadores al Infierno,
y ustedes manejan el poder, la lujuría y el dinero.
Que me aspen si sus almas, al morir, no firman conmigo el ingreso."

06 enero 2012

Perlas (LIII)




"He llegado por fin a lo que quería ser de mayor: un niño."

(Joseph Heller)