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14 febrero 2007

Senza Fine



Bueno, aquí dejo mi pequeña aportación para el día de San Valentín. Espero que os guste, aunque ya aviso que es una chorrada de garantías, un "senza fine" de esos que recorren tu rutina. Disfrutadlo, o mejor dicho, sentidlo. Aconsejable escuchar la canción que aquí os pego mientras lo leéis.

Gino Paoli - Senza Fine


Las gotas de lluvia siguen golpeando bruscamente el parabrisas del coche; ese repiquear, ligero, rutinario, contrasta con el silencio en el que se ven envueltas dos figuras, dos viajeros, dos conocidos que enmudecen. Él, conduce el vehículo, ausente, perdida su mirada a través del cristal empañado por el frío; ella, inmóvil, recorre con su mirada el horizonte, gris, también empañado.

Hace media hora discutieron, con gran agresividad, insultándose, sabiendo que aquella fantasía de relación que ambos sufrían tenía que acabar de alguna u otra manera; "la convivencia no es para los solitarios como yo", piensa alborotadamente él, encendiendo la radio despreocupación, intentando relajar su ira. Desbocada su mano del enfado, golpea con fuerza el volante, frustrado. Ella gira lentamente el cuello, desafiante, y de sus cejas se manifiesta el odio más profundo, para acabar rompiendo a llorar; "estoy harta de esta relación, que sólo me conduce a lo mismo", medita con nerviosismo, mientras se seca cuidadosamente las lágrimas con un pañuelo sacado de su bolso. Llueve con más intensidad.

Él nunca ha dudado en consolarla, pero no se fía esta vez, vacila de ello; su orgullo le ciega. "Seguro que está finjiendo, que trata por todos los medios llamar la atención, darme el papel de malvado de la película". Un contraste salta a la vista cuando ella le devuelve la mirada, y en ella sólo ve dolor, amargura. Todos aquellos planes futuros se empiezan a derrumbar; ella no quiere sufrir más por un hombre, y él, asiente torciendo con brusquedad el cuello.

"Y ahora amigos, una canción que me conmovió cuando la escuché por primera vez, en el cine. Sólo apto para aquellos que abren sus alas para soñar. Su título, Senza Fine; ¡disfrútenla, y sientan!"

Al compás de aquella melodía el paso del tiempo se congela poco a poco. La lluvía remite, y una delicada capa de llovizna baila sobre la noche madrileña. El calor de la radio calma su rabia, embalsama su ira, fustiga su enfado; ella temblorosa, asiente en un arranque de melancolía, y rompe a llorar nuevamente.

- ¿Te acuerdas David? Esta canción era la que sonó la primera vez que fuimos al cine juntos, aquella película en la que te dormiste - dice ella con la voz entrecortada, fundiéndose con el cristal de su ventanilla.
- Sí, me acuerdo - masculla orgulloso, mirando fijamente por el espejo retrovisor.
- Lo nuestro tendría que acabar - toma aire nerviosamente -. Esta canción es una señal más, por si queremos negar la evidencia.
- Si es lo que quieres Iria, por mi no hay problema. Es una pena - de sus mejillas dos lágrimas se deslizan -, pero no somos tal para cual.

El resto del trayecto que les separa de casa lo hacen en el mismo silencio con el que entraron en el coche. La canción ha terminado, sincronizando con la parada de motor; han llegado, y una saeta de recuerdos araña los cristales.

- Bueno David, gracias por traerme a casa; ¡menos mal que ya no llueve! - dice fingiendo una sonrisa torcida -. ¡Hasta maña... hasta la próxima!
- Hasta la próxima Iria, cuídate mucho.
- Y tú, y tú.

Ella se baja del coche y cierra lentamente la puerta del coche, deseando no alejarse más de allí. Él arranca el motor, acaricia el acelerador, la ve alejarse, cabizbaja, quizá llorando, quizá destrozada, y sé da cuenta que su corazón explota por momentos.

- ¡Iria! - se apresura a alacanzarla, bajándose atropelladamente del coche.
- Dime David - contesta ella, enjugándose las lágrimas con su mano.
- En realidad me hice el dormido en la película para que me acariciaras con más confianza, porque por ti duermo, y sueño, porque te quiero.

Batalla de sonrrojos; se acariciaron, se dieron la mano con firmeza, y se besaron. La fina lluvia los abrazó, y les invitó a sentir: "senza fine".




3 comentarios:

Sonia dijo...

jo, que bonito

Diana dijo...

eeeehh....bien, bueno, definitivamente te he perdido...

ninfaastur dijo...

nadie como tu es capaz de reflejar y hacer ver a la gente la realidad de una pareja enamorada. Tienes el don de emocionarme cada vez que escribes algo así.