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29 octubre 2006

La Comunidad del Choped: Cuarta Parte




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"Nada es para siempre", decía para sus adentros Trompetín Nabo Azul mientras "encontraba" alegremente algo para matar el tiempo. Tras su estancia en Vilin Güe la Comunidad del Choped puso rumbo al norte, según el plano de Poch Kolo; al descubrir que no era sino la ruta del Bakalao decidieron guiarse con la brújula de Tomás Turbado, dando vueltas entre sí; cuando se dieron cuenta que era un reloj la mitad del grupo estaba mareada y la otra mitad vomitaba sobre los caídos. Tras varias horas de incertidumbre el grupo puso rumbo al este, ya que Josemha aseguraba que el mar estaba al oeste y de allí provenía un tufillo a arenque pasado de fecha, esencia que ayudó en las regurcitaciones de la pandilla.

Según el intinerario que Tomás Turbado recordaba debían cruzar por la Explanada de las momias, depués por el Lago de las Pesadillas, por los picos de la Agonía Ambulante, por los Altos Pútridos, y por el Valle de la Castración, no sin antes cruzar brevemente el Pantanal de las mil Víboras. Nadie puso objecciones, siempre y cuando Aitor Menta se cambiase de muda a diario y Lord Ucados dejará los versos obscenos de una vez por todas.

El camino se hizo más y más angosto, de nuevo bañado a los laterales por matorrales y plantas de tallaje espinoso. De pronto Josemmha paró al grupo: tenía falutulencias. Mientras el resto del grupo comentaba jocoso la escena, de entre los matorrales salió una figura:

- Perdón, por aquí no podéis pasar sin pagarme el impuesto revolucionario - Un hombre alto, de busto poderoso y espada generosa obstaculizaba el camino, mientras esgrimía una sonrisa malvada.
- ¿Y quién lo impide? - Bramó Trukhin con su hacha resplandeciente.
- Uno de tus coleguitas, ¿verdad paladín negrito? - Lord Ucados, dando la espalda al desconocido y encarando con desconfianza a Tomás Turbado.
- Mis coleguitas no son tan imbéciles. Lástima que tú no puedas decir lo mismo de tu grupito de guitarristas de parroquia
- Que el Señor del Choped te maldiga.
- Y a ti te deje de limpiar los pañales.
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- Tranquilo majete, esto es típico en el grupo - dijo Aitor Menta mientras consolaba al desconocido
- Y da gracias que éste no te haya calcinado accidentalmente la armadura - Josemha con sonrisa burlona
- Se acabó, caeréis bajo el acero de mi espada, porque nadie se ríe arghhhhh,....
- Ahí va tíooooo, vaya mochilazoooooo

Poch Kolo sin querer, golpeó fuertemente al desconocido con su mochila, desquebrajándole la cabeza; estaba enseñando unos pasos de baile top-fushion-chill-oveeeeeer a Trompetín Nabo Azul.

El gnomo aprovechó la muerte del bandido para "encontrarle" unas pocas monedas de oro, una carta de amor, un reloj, dos chapitas de Sin-Chan, y algo parecido a un mapa enrrollado en un lacito sabor menta. Josemmha arrebató el mapa al gnomo y lo miró detenidamente; se frotó con precisión el escroto y miró al grupo con pavor:

- Señores, estamos en territorio hostil - dijo lentamente, susurrando.
- ¡No me jodas explorador! ¿Aquí está prohibido el consumo de alcóhol? - gimoteba nervioso el enano.
- Es más serio amigo Trukhin, se trata...
- ¿Una concentración de monaguillos? - Tomás Turbado mientras desenvainaba su temible katana.
- ¿Los amigos del muerto? - sentenció memorable Lord Ucados.
- ¿Una rave? - Poch Kolo, con los ojos en blanco.
- ¿Territorio Champions? - Aitor Menta, incrédulo.
- ¿Nazgul, orcos y trolls de las cavernas? - Trompetín Nabo Azul, apareciendo de pronto.
- Exacto gnomo, ¿cómo lo sabías? - preguntó con bastante curiosidad Josemmha.
- Porque me los he "encontrado" en la esquina de aquella fortaleza.

"Fiuuuuuu", una flecha silvó desde la oscuridad, atravesando la túnica, el medallón de oro macizo, y el esternón del bardo, el cual cayó entre espamos casi cómicos, mientras no dejaba de repetir "tioooooooooos".

- ¡Cabrones!¡Han matado a Poch Kolo! - fue lo último que dijo Trukhin mientras se abalanzaba a la pelea.

Todos lucharon con fiereza. Los nazgul atacaron desde el flanco, con unos periódicos usados, gracias al cambiazo de Trompetín Nabo Azul; aún así dejaron inconsciente al mago. Los trolls de las cavernas fueron abatidos a golpe de katana y sable; codo a codo, luz y sombra, el paladín y el antipaladín competían para ver quién era capaz de destrozar más trolls dándose puñetazos entre sí mismos para entorpecer el uno al otro.

Los orcos avanzaron temerosos ante un Trompetín Nabo Azul que esgrimía 9 sables espectrales recién hallados, el cual tenía más peligro que jugar a los dardos después de un botellón. Todos los que fueron a por el gnomo murieron, en una cruenta batalla del buscador, que a golpe de conga barriobajera los encandiló en una espiral del infierno. En realidad fue Trukhin que los despedazó a todos, pero así le hacían sentir importante.

Josemmha, con arrojo, sacó su arco y lanzó flechas a todo lo que se movía en un radio de 5 metros, incluídos sus compañeros, animales, y algún que otro enemigo. En un momento dado se le agotaron las flechas, y con el despiste disparó el carcaj, la capa, un pájaro carpintero y las chapitas de sin-chan, una de las cuales impactó con violencia en el nudillo de un nazgul, desplazándole el hueso hasta el codo, y provocándole la muerte inmediata.

Los otros 8 nazgul salieron huyendo hacia la fortaleza, sin perder detalle a la sección deportes de sus periódicos. Un estruendoso movimiento de cadenas, mil repicares de cerrojos, y un golpe final seco puso fin a la batalla. Poch Kolo yacía interte en el suelo, esgrimiendo una sonrisa, y señalando a la mochila. Tras abofetear, no sin ganas, al mago para reanimarle, el grupo se reunió entorno al bardo muerto.

- Pobre Poch Kolo, con lo bien que cantaba - Trompetín estaba muy afectado.
- Es una pérdida... estooo... original - Lord Ucados mientras consolaba al gnomo, y de paso recuperaba su caballo.
- No le conocí mucho, y la verdad, tampoco quería hacerlo - dijo Tomás Turbado.
- Las tabernas no serán lo mismo sin él - prosiguió la ronda Trukhin.
- ¡Mirad!, su mochila, la llevaré a su Ibihza querida - Aitor Menta mientras se enjugaba las lágrimas.
- Poch Kolo, allá donde estés, gracias por acompañarme en la misión de recuperar a mi amada - Josemha fue el último en hablar.
- Esto es la pollaaaaaaaaaaaaaa - Una figura de mil colores chillones asomaba entre los matorrales.
- ¡Poch Kolo, estás vivo!
- Mejooooor, mejooooor, estoy, estoy, fenomenaaaaaaal, arriba Ibihza señores - el espectro del bardo hablaba mientras jugueteaba lascivamente con una rama -. Sólo venía a despedirme chicos. Los jefazos, me llevan a casitaaaaa, a la fiestaaaaaa; así que me voy, con mi mochila, de juergaaaaaaa.

Tras decir eso la figura multicolor desapareció, sumando al grupo en la oscuridad y en la ceguera temporal. Era una pérdida importante, por lo que Aitor Menta se prestó a hacer una pira funeraria, con la mala suerte de que al prenderla se confundió de conjuro y se desató un potente tifón alrededor.

Empapados, tristes, y con sed de venganza, tras haber abofeteado nuevamente a Aitor Menta, la Comunidad del Chóped miró al frente y se dirigió presta a la fortaleza.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Dios, han matado a Poch Kolo!!! cabrones!!!!!jejejeje.
Joe, se ke te ha costado tomar esa decision tan drastica, xo ya verás, seguro ke aunke le exes de menos, siempre puedes hacer flashbacks para honrarle o para patear su espiritu desde el inframundo.
Aun así, gracias x tomar en consideracion mi propuesta, ahora es el turno de seguir aporreando bosques y kemando ancianas, y kien sabe, a lo mejor puedes añadir algun otro personaje, un abogado, o un arbitro de petanca, x ejemplo.
Venga tio, un abrazo!!!!
X el Club Propolvo!!!

Carmel'O'Cotton dijo...

Da pena la perdida de se crack. Podias martar al puto Trompetin que siempre me ha dado asco pero al rey de la fiesta......
Eres cruel. Tendras que recordarle mientras los demas queman un horfanato o algo asi, porque sino no te lo perdonare nunca. ejejejejejjejejeje.