
En uno de los vagones, de forma espontánea, empezaron a hablar todos con todos; desconocidos entre sí. Se escuchaban risas, frases tiernas, despedidas con miradas lacónicas al abandonar el vagón.
Luego, al llegar a sus casas, abrían un libro y se fundían en su lectura, sin saludar. Hubo quien se puso los auriculares para aislarse; el resto, se sentaba frente a la ventana del salón contemplando el anochecer. Mientras tanto, sus parejas y familiares mendigaban conversación desde el pasillo.
4 comentarios:
No sabía que aún te divertías a solas con el teclado, un saludo desde 2008 :P
Por un casual no serás Xurxo, ¿no? Si no, discúlpame que no te ubique :D
Y sí, como bien has dicho, aquí sigo entreteniéndome con mis rollos para no dormir.
Un abrazo!!
PD: he estado echando un ojo a tu blog y tiene buena pinta.
esa capacidad de observación intacta, sr Zorro, y esa intuición para buscarle las esquinas y las vueltas revueltas a la realidad, veo q siguen intactas en Vos.
saludos blogueros
Me gusta darle la vuelta a la tortilla; la realidad, tal cual se nos presenta, me parece que es muy aburrida.
Por cierto, ayer me llegó notificación de correo certificado a tu nombre. Así que esta tarde tendré entre mis manos tu libro. En breve, tendrás mi valoración :D
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