AUMENTA LA LETRA DEL BLOG PULSANDO LAS TECLAS "Ctrl" y "+" (O Ctrl y rueda del raton)

22 diciembre 2008

Vidas en Sueño - 39 (Salsa)




No llegó a disfrutar con máxima intensidad el momento hasta que su perfume entró con fuerza a través de las fosas nasales, dilatando las aletas de la nariz, inundando el metro cuadrado en el que ambos, conectados por varios puntos de sus cuerpos, bailaban una pieza de salsa. Los arranques estridentes de trompetas y trombones, el ritmo frenético impuesto por timbales, guiro y maracas, y la voz melosa del que cantaba la pieza activaban sus pies, los cargaban de energía, de brío. Se desplazaban sobre el piso, eléctricos, de un lado a otro, impulsados por el quiebro de caderas y flexión de rodillas como si de algodón fuesen. Se separó un par de pasos de ella, alzó su brazo izquierdo, encadenado al opuesto suyo, y le hizo girar sobre su propio eje. El vestido rojo de volantes flotó en el aire, y la larga melena batió el aire inundado de su esencia.

Relajó sus ojos por unos instantes, y observó, en segundo plano, acodado en la barra del bar, a su amigo Bradomín. Éste le guiñaba un ojo cómplice, con su particular gesto de sonrisa torcida. Sostenía el hombro de una camarera dominicana de ojos saltones. Aquel tipo tenía la capacidad de despertar las pasiones más tímidas con su labia. Marcelino sólo sabía bailar, y aquella noche un tropezón le hizo chocar con Claudia, excompañera del instituto. Tras un intercambio de saludos y nostalgias, le ofreció la palma de la mano, y se dirigieron hacia la pista de baile.

Regresó al movimiento de peonza de su compañera en el justo momento en que sus miradas se enfrentaban de nuevo. Sus ojos, negros, casi líquidos, le escrutaban sin pestañear, apoyados en una sonrisa amplia que dejaba entrever el grosor de sus labios. Marcelino le devolvió la sonrisa, y torció la cintura hacia la derecha, contrayendo el abdomen, invitando a Claudia a un desplazamiento lateral. Ésta obedeció con un par de pasos cortos, para acabar en un nuevo giro, aprovechando el protagonismo de la percusión, que dominaba en esos instantes a los instrumentos de viento. Estiró su brazo y se enrolló sobre el mismo, quedando a espaldas de Claudia. Se desenrolló y agarrándola con ambas manos giraron los dos hacia la izquierda. Se enfrentaron de nuevo, y empezaron a bailar - sin agarrarse - de forma vertical, hacía delante y hacía detrás, con unos pocos centímetros de distancia. Marcelino arremetía con un golpe de pelvis, y ella arqueaba el lumbago exhibiendo sus glúteos, y viceversa. Claudia desvió su atención hacia la barra.

- Tu amigo, el que está ligando con la camarera, no sabe que tú y yo fuimos juntos a clases de baile latino, ¿verdad? - dijo ella acercándose a su oreja, y señalando con su mirada a Bradomín, el cual estaba con ojos y boca abiertos.
- Sí, parece que está flipándolo.
- Por cierto, - cambió el tono de voz - aún recuerdo la última vez que bailamos tú y yo. Fue, cómo decirlo, muy sensual.

Marcelino acompañó la sonrisa cómplice de Claudia, y sin dejar un ápice de descanso asomó por detrás la mano. Ella la aceptó, y pasó tras su retaguardia. Dejó la huella del aliento impresa en su nuca. Marcelino experimentó el escalofrío que precede al vello erizado. Se dio la vuelta con un golpe de cadera, y acarició con la yema de sus dedos la cintura de Claudia. Ella descansaba la mano sobre su hombro. Siguieron moviéndose; se deslizaron por la pista de baile entre más parejas de baile, se bañaron con la luz colorida de los focos, marcaron el compás de los timbales, vibraron con la estridencia de trompetas. Con una entrada fuerte de los trombones, le hizo girar de nuevo, muy despacio. La frenó con su otro brazo. La inmovilizó y tiró de ella hacia su vientre. Inspiró con todas sus fuerzas, y entró de nuevo su aroma con la potencia de un vendaval.

Y en el centro de la pista de baile, con las trompetas en pleno frenesí, Marcelino y Claudia se miraron fijamente. Afianzándose el uno al otro, por cintura y hombro, dejaron de bailar.

5 comentarios:

MuÑoNeS dijo...

Olé, olé, olé.

Tendré cuidado en las noches de pedo de bailar no sea que me dejes "la huella del aliento en la nuca" que nos conocemos ;)

Feliz Navidad figura

Nuria dijo...

Me ha gustado mucho el relato... me ha evocado aquellos días en que bailaba en las clases de bailes de salón... que momentos más sensuales... :P

Besotes, y continuando con las felicitaciones...

¡¡¡FELIZ NAVIDAD!!!

MuÑoNeS dijo...

Yaaaaaaaaaaaa!!!!! Tu te has acordado de los restregones que te daba el otro día mientras bailábais... Salsa??

Anónimo dijo...

Giros y golpes de cadera.. un baile con frenesí..y sale la salsa perfecta.

Feliz Navidad!!!! y como propósitos 2009 podrías aprender a bailar tal y como lo describes. jajajaja. Besos

RCP

Anónimo dijo...

espero que en algun momento te vea bailar lo que te han enseñado, y muy bonito relato FELIZ NAVIDAD Y AHORA ERES UN FOX DANCER.