
Estamos matando a nuestro planeta. Éste sería el mejor titular de tan tétrica realidad, que poco a poco, cagada a cagada - con o sin conciencia de hecho - , lo verifica y certifica con más garantías.
Hace pocos días unos optimistas, que luchan y quieren luchar por la Tierra, tuvieron en Francia una idea que quizá podría concienciar a más de uno: "Apaguemos las luces, no usemos la electricidad durante únicamente cinco minutos". Se daban datos, se dijo que ayudaría a hacer ver al ojo humano que si todos ahorramos podemos recuperar la estabilidad. Lamentablemente, en nuestros días hablar de mejora Medio Ambiental es hablar de utopía; muy lamentablemente.
Incendios, emisión de gases nocivos a la atmósfera, sobreexplotación de zonas verdes, asesinato masivo de especies animales y vegetales - de las cuales la gran mayoría está en serio peligro de extinción -, uso excesivo de los recursos naturales, vertidos de productos contaminantes en océanos,... y así podríamos rellenar un párrafo bastante grotesco de crueldades que nosotros, seres humanos, provocamos contra nuestro planeta.
La Tierra se queja, y nosotros lo llamamos cambio climático, una frase - a mí parecer - demasiado amable para lo que desemboca esta realidad. Suben las temperaturas, y eso hace que no sólo haya más calor, sino que haya lluvias fuera de temporada, tormentas mucho más virulentas, deshielo de los casquetes polares (lo que hará que suba el nivel del mar progresivamente, junto con un aumento de la salinidad del agua), y desertización entre otras catástrofes.
Las cigüeñas, que en otoño emigran a tierras africanas en busca de calor, este año, en su gran mayoría, han permanecido en nuestro país. Ayer, yendo en mi coche me fije que los árboles aún conservan hojas, las cuales se debieron desprender hace meses. En Rusia los témpanos de hielo, que años anteriores medían medio metro de espesor, esta vez sólo tienen una quinta parte. Estas tres situaciones, que podrían ser meras anécdotas, nos hacen entender que el ciclo de la naturaleza está cambiando; el problema no es que cambien, el problema es que sea permanente el cambio, o todavía peor.
¿Tan difícil es hacer cumplir un maldito protocolo que lo único que pide es la reducción de gases tóxicos a la atmósfera? ¿Es tan complicado construir buques y barcos de mercancías con doble casco para evitar tragedias como la que sucede en estos días en la Bahía de Algeciras? ¿No podemos intentar entre todos no despilfarrar más agua y luz? ¿Es imprescindible atropellar linces ibéricos, vestir costosos abrigos de piel de foca, alimentarnos de animales cuya existencia pende de un hilo, explotar parajes vírgenes por un puñado de billetes? ¿No hay dinero para la creación de centrales de energía alternativa de manera más comunitaria, como paneles solares?
En la actualidad estas preguntas que aquí se reflejan tienen un "SI" por respuesta; esperemos que en un futuro pueda poner un artículo en el blog diciendo todo lo contrario, que los políticos se han puesto manos a la obra, que los ciudadanos ayudan y respetan el medio ambiente, que el ser humano no quiere cargarse su planeta.
Mientras tanto seguiremos viendo como poco a poco nos cargamos nuestro planeta, seguiremos llorando lentamente ante la degradación que nosotros, y sólo nosotros, hemos provocado a lo largo de tantos años.
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