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10 septiembre 2007

Besos en la penumbra



Suena un vals de música de fondo, y todos los asistentes a la boda se dirigen a la pista de baile, encabezada la marcha por parte de los novios. Estos, una vez llegados al centro de la pista, se cogen las manos. Él la mira con ternura, ella con amor, y con el sabor dulce de un beso comienzan a bailar al son de la melodía. Se para el tiempo alrededor. Los invitados se limitan a observar aquel momento, con una sonrisa compartida. El silencio se impone por dogma de fe, y la luz se acomoda en un tono tenue y envolvente.

Entre los observadores se encuentra ella. Lleva puesto un vestido rojo, coqueto pero no atrevido, que dibuja perfectamente su cuerpo pero que no se pega a la piel, precioso y deslumbrante. A juego con el color de su vestido una rosa en su cabello, el cual luce largo, alisado, negro como el tizón, increíble, infinito. Como luceros, dos ojos oscuros, abiertos, expresivos y brillantes; despiden una luz especial, a juego con su sonrisa despejada y sincera. Su rostro refleja fielmente su juventud, apenas pasada la veintena; rostro firme y suave, mejillas duras y ligeramente maquilladas, frente tapada por un flequillo descuidado. Con su mano izquierda recorre su pelo, relajada, acompañando el momento. Pura fantasía.

No se ha fijado, pero alguien lleva observándola desde que llegó a aquella posición. Ese alguien está enfrente suya, tapado a conciencia por un par de ancianos risueños, y sus ojos escudriñan, curiosos y juguetones, cada uno de sus movimientos. Hay algo en aquella chica que le ha fascinado, y sin embargo le resulta tan familiar el rostro que la curiosidad se apodera de su alma.

Termina el vals, ovación de gala para los bailarines, y la orquesta invita a todos a seguir la fiesta. Para ello invierten su talento en una pieza de merengue. Pocos quedan sin mover las caderas, incluidos los ancianos que tenía tapándole. El rey se queda sin sus peones de enroque, y la dama decide pasar el turno y no aplicar movimiento alguno. Ambos sonríen a la vez; parece que se han firmado tablas, pero aún queda lo más importante, el apretón de manos.

Como buen caballero decide dar el primer paso y acercarse hasta su posición. Su andar es firme, y evita distraerse con otros objetivos en el camino. Sigue mirándola con curiosidad, intentando darle recuerdo a aquel cuerpo y sonrisa. Ella sin embargo mantiene una sonrisa tranquila y relajada; demasiado para su gusto. “¡Sabe quién soy!”, piensa, pero no vacila en sus pasos. Al final llega a la meta, y tras un breve momento de silencio, muy breve, comienza él a hablar.

- Hola, perdona que te moleste, pero estaba dándole vueltas a tu rostro. Me suena muy familiar.
- Claro que te suena familiar, soy tu prima lejana, Sofía. Y tú eres Alfredo, un peligro de muchacho. – dice acompañándolo con una risa clara y relajada.
- ¿Sofía? No serás la hija de Agapito, ¿no?
- Ése mismo es mi padre.
- ¡Cómo has cambiado! La última vez que te vi tenías el pelo recogido en una gorra, llevabas ropa ancha, y en resumen, no parecías lo que pareces ahora, una princesa.
- Oh, vaya, gracias por el halago – responde tartamudeando, con cierto rubor en sus mejillas.
- Es cierto Sofía, realmente estás preciosa, y sería un maleducado si no te sacara a bailar. Además, - guiña un ojo cómplice - no todos los días puedo presumir de bailar con una prima lejana tan atractiva.
- Zalamero.


Alfredo le ofrece su mano izquierda, y ella la toma con seguridad. La lleva a la pista de baile, y desliza la mano derecha hasta su cintura; ella posa su mano libre en la espalda del primo, y comienzan a bailar. La gente entraba a bailar y se volvía a ir, pero ellos dos siguen bailando, mientras unas veces hablan de sus vidas, otras tantas guardan silencio, mirándose con sinceridad, hablando por los ojos. Su olfato distingue perfectamente el aroma de su piel cuando apoya pícaro la barbilla en su hombro derecho; aquello huele como si de un ángel se tratase, y no puede remediar lanzar un beso a su cuello. Ella queda paralizada, pero no se aparta, en parte lo deseaba; sin embargo, con disimulo, se separa de él, acompañándolo con la melodía. Batalla de sonrojos, y guiños demasiados fantasiosos.

- ¿Y por qué me has dicho antes que era un peligro de muchacho? – pregunta con sonrisa torcida.
- ¿Hace falta que te responda primo? – devuelve la ironía sutil.
- No me llames primo, suena demasiado formal.
- Suena como suena, porque tú eres mi primo.

Como una banderilla clavada en el lomo del toro, Alfredo se revuelve ante esa frase, y con su mano aprieta la cintura de la chica, atrayéndola hasta él, dejando muy cerca labio contra labio, dando pie a un beso encendido, pasional, abierto, incombustible. Las lenguas se rozan y juegan entre si. La respiración se intensifica, se hace sentir con la fuerza del beso. Cierran sus ojos, y los abren de nuevo tras separarse. Con el sabor mutuo en sus labios, siguen bailando; le da media vuelta, y con ella de espaldas, le besa en el cuello con tanta suavidad que Sofía siente el terciopelo. Su piel se eriza con fuerza.

Una fuerte tormenta, que llevaba desencadenándose desde el inicio del baile, golpea en forma de rayo traicionero un cuadro eléctrico en el exterior del gran salón. Tras el estruendo, inmediatamente, se va la luz, y todos se quedan sumidos en la oscuridad, entre murmullos y todavía con el sofoco del susto. Sofía siente una mano acariciando su nuca, y de repente unos labios carnosos mezclándose entre los suyos; vuelve a atacarla, en la penumbra, y ella responde dándole un beso juguetón en su oreja. Él mantiene la mano en la nuca, y con sus uñas recorre de arriba abajo la zona, erizándole más si cabe el vello. De nuevo se funden en un nuevo beso, pasional y profundo; se separan al minuto, y sin verse físicamente uno sabe que el otro le mira con ojos de diablo, y viceversa.

- Acompáñame – dice Alfredo, tirando de ella
- ¿A dónde me llevas?
- Fuera de aquí, para estar más tranquilos.
- Vayámonos – responde, excitada y muy nerviosa.

Salen fuera del salón, y entre el gentío cegado logran salir a la calle. Huele a tierra mojada, y en el cielo se vislumbra un continuo dibujo de relámpagos. No logran separar sus labios, demasiada pasión. Miran al cielo, y en la penumbra de una tormenta nocturna, se besan nuevamente.

07 septiembre 2007

El 7 de Septiembre es...




Hace un tiempo, justo hoy unos cuantos años atrás, cuatro chavales, dos estudiantes de módulo y dos universitarios, decidieron poner en marcha un proyecto al que llevaban tiempo dándole vueltas. La cuestión era poner en marcha una web, para escribir cosas, transmitir sentimientos, para compartir buenos momentos; bastantes litros de coca-cola a la cinco de la madrugada, alguna que otra discusión, y mucha inexperiencia fueron los detonantes previos a lo que pasó a llamarse El Rinkón del Bokerón, aún en activo; podéis comprobarlo vosotros mismos AQUI.

Hoy, día 7 de septiembre, con el contador de la web en 1821 días, se cumple otro aniversario del nacimiento de aquella web. No recuerdo los años, pero sí cada buen momento que viví junto con mis compañeros de web.

Como sincero homenaje, muy sincero y humilde, no podía dejar pasar la fecha en el blog. Así que desde aquí: ¡Gracias Puto Ray! ¡Gracias DJ Muñones! ¡Gracias Master! Y gracias a los demás amigos y a todos los que disfrutaron con nosotros de aquello, y que incluso de vez en cuando preguntan por el "rinkón".

Gracias a todos.

30 mayo 2007

Una fábula fabulosa




Bueno, seguimos con remembers de ayer y de ahora mientras me llega la inspiración y el tiempo libre.Ahora toca una fábula, disfrutadla:

Memorables ancianos con tremendos biceps, vecinos del bosque sangriento, aun recuerdan con entusiasmo, jocosidad y bastante fanatismo cómo un grupo de osadas ardillas lograron imponer su ley, la famosa Ley de la Bellota Frenopática, por la cual, todo bicho viviente debia ser extrapolado en una espiral de lujuria, pop-metal, y bastantes guisantes sabor remolacha de las islas.

Todo empezo el día de todas las cucarachas, fiesta popular entre las garzas incrustadas de vientre semivuelto, que siempre acuden por estas fechas a invadir madrigueras y quemar jardines publicos. Aquel dia se congregaron todos los animales de la zona; podian verse calamares rudos de mollera relajante, arañas tamaño medio de combate, zorros escrupulosos con mechero oculto, albatros pajilleros con un solo ojo, dragones yunqueros de tierna infancia, leones uniformados con la equipacion del cordoba,...

Hubo de todo para todos; hubo tiernos ciervos estofados al tun-tun, pipas deshidratadas de grano generoso, batidos trifasicos de ketchup con alfalfa, pizzas de mostaza de arce con piña recolocada, pinchitos de viboras en su propio veneno,... Y para beber todos pudieron degustar un borgoña cosecha del 84 que gustosos robaron los unicornios fungiformes en la taberna del anciano Moe. Todos reian y cantaban felices, el banquete era excepcional.

El dia transcurria bajo canticos tremendos y aleluyas variados, la diversion contagiaba el alma de todo aquel peregrino que cruzaba tan improvisado botellon-parrillero. Aun asi quedaba un asunto importante entre los asistentes, elegir el nuevo lider del Congreso del Roble, tambien conocido como P.A.J.I.L.L.E.R.O. (Parlamento Anafobo Jamonero para la Interpolacion Lineal de Limoneros Ebrios de Rumania Occidental); para la elección se presento Durkatan el Ipio, un león hurgador bastante popular; tambien se presentaron Albin y las musarañas (como frente cooperativo liberal), Sta Pachope, famoso orugallo cantaor de la zona meriudional del bosque, y Lilí Miní, alegre mariposilla bandolera.

Para votar habia que cumplir los siguientes requisitos: haber capturado al menos un rinoceronte en presencia de 30 buhoneros ebrios, tragar zumo de tormenta de forma continuada durante 20 segundos sin mostrar indicios de sufrimiento, y rezar en armenio el poema del Mio Cid. Una vez presentados los candidatos todos acudieron a votar; el acto torno en una formalidad escandalosa, tanto que hasta las hienas clase "Chiquito" contaron chistes malos para fomentar el hieratismo.

Una vez hechos los votos, y recontado el escrutinio, se proclamo lider del Congreso a Durkatan el Impio el cual como punto de celebracion decidio dar caza a 400 ardillas alli congregadas. Éstas estaban en contra de la celebracion, mas que nada por los cachorros que lo estuviesen presenciando. Y ni cortas ni perezosas arremetieron contra el temible leon.

Durkatan lucho junto con sus fieles potros asesinos contra las ardillas temerarias, mientras el resto de animales era incapaz de moverse, movidos por la extrema curiosidad. Cayeron 39 ardillas (10 de las cuales se presume acabaron en la panza de los potros asesinos), 12 potros, y por fin, Chip Saladito, lider de las ardillas insulgentes, clavo sus incisivos en el corazon de Durkatan, provocandole una muerte de larga agonia y tremenda crueldad.

El resto de animales, temiendo una carniceria "para nada divertida", decidieron nombrar lider a Chip Saladito. Éste decreto 10 dias de botellones lujoriosos y un par de horas de silencio por las ardillas muertas en combate. desde entonces el Congreso del Roble fue presidido por ardillas, debido al temor que provocaban su inesperada furia zoofola.

Asi que tened cuidado cuando vayais por el bosque Sangriento, nunca le deis comida a las ardillas, porque probablemente tu seas su proximo almuerzo.

17 mayo 2007

Resumen del Congreso




Bueno, como me encuentro en un momento en la vida que no me viene la inspiración voy a reflotar una de mis paranoyas para mantener vivo esto. Espero que os guste, y si no pues lo siento, no haber abierto el blog. Esta joyita de la naturaleza se titula "Resumen del Congreso", y no, no estaba bajo los efectos de los psicotrópicos. Disfrutadlo.

Anoche estuve en el congreso I.C.I.S.A. (Instituto Carioquinho para la Investigación de Serruchos Alicatados), donde entre otras eminencias se hallaban Platini, Peter Cubatas, el Profesor Cadenas, Stallone (que coincidió en la misma mesa que Trompetin Nabo Azul) y la tan ilustre y carismatica lider campestre-fiestera Dra. Elena Nito del Bosque. Realmente acudi a dicho evento movido por el paralelismo teorico que aportaba mi teoria, acerca de si los egipcios defenestrados consumian jamon propulsado con fanta o solamente compraban melones alicatados en champang. Entre muchas preguntas abiertas a debate destaco las más importantes:


¿Por que los mapaches malvas siempre montan en patinetes octogenarios?

(Responde Dra. Elena Nito del Bosque)


Estimados, apreciados y tan fulgurantes colegas de barra de bar. La respuesta la tienen delante de ustedes,... ¡los mapaches no montan en patinetes! Estos animalitos se autopropulsan a traves del cianuro enriquecido con mermelada de alcachofa, una sustancia que producen ellos mismos cada 24 dias (que es cuando la hormiga hipotermica de cuello vuelto fecunda a la reina del jardín, la mariposa ofuscada).
Lo que pasa es que los patinetes octogenarios van muy relacionados con los mapaches malvas, puesto que dicho objeto veloz formo parte de su evolucion biologica, tal y como reza la teoria de Kalvin Maladetas (por la que dos miembros equidistantes son inversamente atraidos mediante cantos gregorianos). Como bien sabran los patinetes octogenarios no tienen capacidad para albergar masas plutonicas mayores a 12355 (la masa plutonica del mapache es de 235778).


¿Cuántos kioskos incendiarios son necesarios para implementar un fagot ultraproceico?
(Responde el director técnico de Electricidad Simpática, el profesor Walky Talky)

Me congratula tan oportuna pregunta, sobre la cual han girado mis fundamentos psico-chiskeros, acerca de si las ciruelas invernales son ingestadas con mas o menos agresividad. Tras varios meses de sexo, drogas y mucho david Bustamante llegue a la conclusion de que los kioskos incendarios son una potencia en decrecimiento; esto se debe a las reacciones interestelares que se producen de modo cuasi regular, siempre y cuando la Luna brille a unos 300*(x+800) lx (siendo "x" el numero de acertantes en el Bingo de Mostoles en un Domingo lluvioso). Este decreciemiento no obstante no nos debe desanimar, pues los fagots ultraproceicos se implementan a partir de dos kioskos incendiarios, y hoy por hoy el Almería no gana la Primera Division,...



¿Cómo se puede distinguir un jamón plático de un jamón etilico-mutilado? ¿Existe algun metodo?
(Responde Peter Cubatas, compañero mio de la universidad, y actualmente Presidente en funcion de Unión Penosa)

Señores, para distinguir un jamón de otro tan sólo hay que extrapolar melones a la quincuagesima potencia, y a ese resultado multiplcar por el número de hijos que se estima tenga Letizia Ortiz. Si el resultado se comprende entre -789 y 56 quiere decir que ambos jamones son de origen Pseudo-turco, y que por lo tanto no hay diferencia; ante cualquier otro resultado les invito a que consulten el libro "Manual rapero sobre la ingestión de choped egipcio en el Medievo", donde se especifica perfectamente que pasos hay que seguir. (Todos los asistentes aplauden con entusiasmo al termino de la teoria)



¿Dónde hay que acudir cuando los informes XJ-143 no se pueden expender en las ventanillas color pistacho del Instituto Fatuo?
(Responde Jean-Pierre Tiramisu, coordinador coronel de la Facultad de Ciencias Piscifactoriales)

Lo unico que se tiene que hacer es pedir una de patatas bravas en la cabina de fax más cercana, una vez pedidas las bravas una azafata zimbawesa les guiara atraves de pasadizos espectrales hasta la ventanilla ardillada de rejas andaluzas. Por cierto, una vez expendidos los informes no olvide decir el santo y seña ("Habemus etilicus").


La verdad es que fueron 16 horas seguidas muy fascinantes, donde se abarcaron todos los temas que nos inquietan, desde "¿Por que las hamburguesas filipinas son más fibrosas que toda una cosecha de caviar avinagrado?" hasta "¿Cuál es el significado de los vasos de azucar con almidón?". Una vez concluída la convención cantamos todos juntos de la mano el himno del Atleti al reves y manteamos agresivamente a Stallone, que acababa de romperse una uña del pie.

Habiendo expuesto concisamente las teorias que se propusieron, espero haberles sido de ayuda para sus elaborados y siempre tratados estudios financieros.

19 abril 2007

Un año más zorros




Tras no se cuántos días aquí estamos publicando el post que le da a la madriguera un añito de longevidad. ha costado señores, ha costado y mucho; entre una vida social ocupada, el trabajo, los entrenamientos, los cubatitas, las caidas del router y los cariñosos momentos con la almohada al fin he logrado juntar cinco minutos en el blog para:

1.- Daros a todos vosotros las gracias por el apoyo en este año. Escribid y que haya ete grupo de incondicionales qué menos que hace saltar las lágrimas.

2.- Animaos a seguir denunciando esto al Ministerio para ver si me lo censuran.... estooo mierda, lo que quería decir es que espero volver a celebrar con vostros un añito más en la madriguera más bizarra, esperpéntica y sorpresiva de la Red española y mundial.


Cómo no, todos aquellos que han aparecido por este blog, Bud Spencer, mi peluquero, Lord Ucados, Trompetín Nabo Azul, Alfredo, el presi de Corea del Norte, maese Chuck, 3/4 de lo Quinto, mi "hermano", el apartamento Hogwards, el autobús del accidente, la playa, Zidane, los domingueros, Poch Kolo, y muchos más no se responsabilizan de mi salud mental; espero que vosotros tampoco, y que lo pague la Seguridad Social, que me tienen olvidado.

Para finalizar, una petición que os hago a todos. Un llamamiento de zorro en toda regla. Os lanzo una pregunta que espero me contestéis por comentario (recuerdo, es gratuito y anónimo):

¿Qué os gustaría que tuviera la Madriguera en este nuevo año zorrístico?

Espero vuestras respuestas, y de nuevo, felicidades a todos por este año magnífico, y por ser un poco más zorros, lobos, buitres, delfines, ardillas, calamares, o el animal que prefiráis.

Se os quiere,
Pablo

15 abril 2007

El tañer del destino





El frío se apodera rápidamente de mí tras poner un pie en un charco aún húmedo tras varios días de lluvia. El cielo está despejado, con la omnipresente esencia de la luna llena que me mira, intensa y reflexiva; ella rellena el rincón que el alcohol intentó hacer olvidar, ella recuerda en silencio besos prohibidos tras el umbral de la locura, ella enseña a las estrellas la oscuridad y las obliga a permanecer calladas.

Miro a un lado para advertir la presencia de un gato negro, el cual con sus ojos amarillos me observa fijamente, tejiendo con astucia un halo de soledad, que me obliga a retroceder. El animal no aparta su mirada de mí; prosigue su estudio, lento y pausado. No hay prisa, en la soledad nunca hay prisa. Me pongo a su nivel, planto fuerte los pies en tierra y enfrento mi mirada contra la suya, para más tarde descubrir que se ha ido a por otra alma solitaria de la que poder alimentarse.

Ahí sigue mi amiga, bañando en plata las ruinas de una antigua iglesia, objeto de mi presencia en aquel solitario lugar. He de estudiar el porqué me desperté anoche, con un sudor frío que recorrió todo mi cuerpo, habiendo soñado con esas mismas ruinas y con algo que me juré no recordar. Lo que en su tiempo fue una majestuosa edificación se ha convertido en un esqueleto raquítico y ensombrecido por el pasar de las noches. Nadie existe ya en aquella zona, ni tan siquiera la amargura, que pudo ser representada sobre centenares de lápidas enmohecidas y olvidadas.

Recorro con sumo respeto la estrecha distancia que separa mi coche del recuerdo amargo; a cada paso mi mejilla izquierda siente una leve punzada gélida, provocada por el llanto indiferente de la luna. Ya no hay vuelta atrás, ya no hace falta perdonar a la misericordia, ni a la suerte; estoy maldito por el mero hecho de abrazar a la oscuridad. Hasta el momento nadie se ha reído de mi desgracia, pero aquellas piedras mal colocadas en el portón desvencijado de la iglesia me recuerdan que mi destino está escrito, que soy parte de ellas, que ella no resucitará, que la esperanza nunca existió, que seguirá muerta en aquel bello jardín de rosas rojas que esmeradamente me dediqué a cuidar.

De pronto me giro brusco; estoy nervioso, inquieto, ¡qué estoy haciendo! ¿Por qué he invitado a mi sombra a entrar? ¡Hay alguien, hay algo, lo presiento! No se oculta, pero es invisible. Corro todo lo rápido que puedo hacia el altar, cegado de rabia y miedo, apartando obstáculos que se me presentan repentinamente. Por fin he llegado, y no puedo dejar de vigilar mi espalda; miro al frente y me arrodillo ante un centro de malvas y miles de momentos desgraciados.

No termino de maldecir mi mala suerte cuando un sonido profundo empieza a llenar el vacío; el tañer de unas campanas, lento y pausado, que me hace estremecerme aún más. Una corriente de aire helado penetra en la sala, con la misma tensión que aquellas campanadas, y me levanto con las ideas nubladas, y el corazón embrujado. Lucho contra aquello, protegiéndome de la fé de los cobardes, de la casualidad. Sigo luchando, pero no acaba, no llego a la puerta, no lo lograré, más si aquellas malditas campanas no dejan de azuzar la tempestad. ¡Y por que no asumir la derrota! Porque un rayo de plata alumbra las escalinatas de acceso al campanario, ¿mi salvación?

Subo aquellas escaleras oxidadas, peligrosas, escurridizas, con valentía, ¡no tengo nada que perder! Mis ojos se abren al máximo, las campanan dejan de resonar, y la luna se apaga; allí esta ella, pálida, iluminada con una frágil aúrea, y con la mirada perdida. Huele a tierra mojada y su alargada mano ordena mi cabello, enfriando mi alma, saciando mi sed, descubriéndome la solución.

Me ofrece su mano y no dudo en cogerla mientras lloro sin cesar. Intepestivamente tira fuerte de mí y me lanza al vacio, impactando contra una roca, dando sentido al final. Una oscuridad creciente va apoderándose de mi ángulo de visión, y lo último que observo, con tristeza, es su mueca torcida de dolor. Escribo el punto y final de un libro que dejó de tener sentido el día que la enterré.

A escasos metros un gato negros, sentado sobre sus cuartos traseros, observa con interés la escena, se relame una de sus zarpas, y con un andar despreocupado se envuelve de oscuridad.

08 abril 2007

Escapada a Almería




Ya tocaba. No, no me ha tocado la lotería; tampoco me han regalado un Lamborginhi. ¡Me fui de vacaciones a Almería! Éste ha sido el motivo por el que la Madriguera del Zorro ha estado un tanto descuidada, pero era necesario.

El motivo de la escapada se forjó meses atrás en una partida de dardos, que nos dio el pase matemático hacia el Campeonato Nacional de dardos. Gran temporada de dardos en la especialidad de 501, y como recompensa la posibilidad de competir contra los mejores. Rápidamente nos pusimos manos a la obra, y tras más de 300 correos electrónicos (no exagero un ápice) quedó fijada la excursión, a caballo entre el turismo, el frikismo y el alcoholismo más bizarro.

En el Campeonato de Dardos el equipo actuó noblemente; acabamos en el puesto 25 de 186, en un grupo más duro que el del año pasado (nos subieron la categoría). Tras luchar partida a partida, a la una de la madrugada, ya con el brazo agarrotado, fuimos severamente castigados por una cuadrilla de máquinas barceloneses. Eliminados tras estar todo el día jugando. Nos lo pasamos bien, jugamos con concentración, y eso sí, nos sentimos muy orgullosos de lo realizado. El MVP del torneo, Álvaro de calle, que fue el Zidane del equipo; de los demás también jugamos soberviamente, ninguna queja y muy buenos momento archivados.

Una vez acabado nuestra participación en el Campeonato nos dispusimos a disfrutar de Almería y sus encantos. Acompañados casi todos los días por el viento, estuvimos en el Cabo de Gata, en la Playa del Monsul (donde se rodó una escena de Indiana Jones), en Almería, y cómo no, en Tabernas, en el Spaguetti Western. también hubo momentos para la mantita y la tele, partidas furtivas al mus, escandinavos abstemios de dudoso final, paseos relajantes por la orilla del mar, discusiones sobre qué tomate frito comprar, pizzas grasientas, y boldo, mucho boldo.

En resumen, disfrutamos como debió ser, nos relajamos y de vuelta a la rutina con las pilas cargadas llegamos. Ahora a volver a la realidad. Siento si no he escrito una parrafada bíblica sobre estos días, pero entre la morriña que me causa, la cama que me llama, y que de mi cabeza no sale otra cosa que "fiesta, fiesta, no trabajes, vete de fiesta" no me encuentro fino para una literatura más densa.

No quiero despedirme sin dar las gracias a mi tierra, que de algún modo espiritual y/o metafísico, ha vuelto a rellenarme las pilas de esa energía andaluza que tanto me hace sonreír.

21 marzo 2007

Abrazo en las tinieblas




Desde que traspasó el marco de la puerta que daba acceso a los aposentos de Sarah sabía qué iba a pasar, con tanta precisión que un ligero escalofrío - mitad de emoción, mitad de pavor - le recorrió todo el cuerpo, haciéndole temblar.

Ella le miraba fijamente, pero con una dulzura tal que no tuvo que decirle nada para que se sentase a un lado de la cama junto a ella. Seguía mirándolo, y él a ella también; los minutos pasaron lentos, pero a ninguno de los dos le importó, pues la comodidad de una buena conversación con la mirada es un placer que no se disfruta todos los días.

Su brazo rodeó cariñosamente la espalda de Chris, y éste respondió acariciándole uno de sus muslos, recorriendo con la mano desde la cintura hasta la rodilla; pero el tacto que desprendía su desnuda piel era gélido, como si su mano sosteniera un bloque de hielo. Ella, que adivinó sus pensamientos, sonrió y cómplice respondió a la caricia con su lengua, lamiendo cada rincón del cuello del muchacho. De nuevo se incorporó hasta la altura de sus ojos, y sin dejar de masajearle el torso, le dijo:

- Amigo mío, parece que estamos llegando a la última fase de tu aprendizaje, ¿estás excitado?
- Excitado, nervioso y aturdido, pero es un camino que acepté hace mucho tiempo, y lo que más siento ahora mismo es emoción y curiosidad.

Sarah volvió a reír. Su risa era clara y abierta, contagiosa, y por lo que interpretó el joven, un signo de aprobación a sus últimas palabras.

- Durará poco, pero será algo que recordarás el resto de tu vida - dijo la vampiresa guiñándole un ojo.

De nuevo su mano acarició con intensidad cada parte del cuerpo de Chris, el cual, relajado, con los ojos cerrados, disfrutaba del momento; no sabía que aquella imagen, la de Sarah mirándole intensamente, sería la última imagen que sus mortales ojos verían. Poco a poco, suavemente, muy lentamente, ella fue besándole empezando por la quijada de la mandíbula, y bajando poco a poco hasta el centro del cuello, congelando cada instante, haciéndolo suyo, sintiéndose poderosa.

Algo frío y penetrante atravesó de pronto la piel de Chris, pero cuanto más tiempo pasaban esos colmillos dentro de él más y más calor sentía por dentro. Era una sensación que le inundaba de placer, excitándole al máximo. Mientras tanto, Sarah, le absorvía trago a trago la vida. En un momento dado, habiendo perdido la noción de tiempo, el calor que dentro de él le recorría la piel empezó a menguar, y de una alteración total de sus sentidos, como una anestesia, su cuerpo empezó a sentirse cansado, dormido. Sarah extrajó con calma sus colmillos, lamió la herida, y posando la cabeza de Chris sobre su antebrazo, se provocó una pequeña herida con un cuchillo y le invitó a beber. Dio pocos sorbos, demasiados pocos, pero suficientes para crear un lazo de unión con ella, que le permitiera ingresar en aquel club tenbroso de la noche. La vampiresa separó la sedienta boca de Chris, dejándole tumbado sobre la cama, satisfecha de él.

No sabía cuánto tiempo había pasado en ese estado, pero la agonía que palpitaba fuerte en su conciencia le hizo levantarse con una horrorsa sensación de sed que jamás había experimentado. Necesitaba imperiosamente el fluido vital, su alma negra así lo solicitaba.

Frenéticamente giró brusco el cuello de un lado para otro de la habitación, pero sus ojos sólo distinguían el rojo infierno en el que estaba entrando.

- Por fin despertaste bella durmiente - habló apoyada desde una esquina Sarah, mientras miraba con precisión sus cuidadas manos -. Lo que necesitas ahora mismo está esperándote tras la puerta de servicio. No lo dejes todo perdido, por favor.

Algo en su cuerpo le obligó imperiosamente a incorporarse de un salto, a lanzarse sobre la puerta, a destrozarla de un puñetazo, y a recoger lo que necesitaba. Y allí estaba, una chiquilla; no la reconocía, aunque seguramente en otro momento de su ya extinta vida sabría quién era, incluso podría haber mantenido una conversación, o un revolcón casual.

Ella le miró impresionada, con los ojos muy abiertos, y no pudo articular palabra, pues Chris se abalanzó como una fiera sobre ella, la arrojó al suelo e instintivamente, sujetándole con mucha fuerza sus muñecas, le clavó intensamente los colmillos a la altura de la carótida, tragando con ansía aquel hilo de vida que le asociaba con las tinieblas. Cuando terminó, miró alrededor, preguntándose en qué diablos se había transformado; "exacto, en un diablo", se respondió a sí mismo. La habitación apareció decorada con grandes manchas de sangre y trozos de carne de aquella muchacha, que en vida quizá fuese muy feliz, pero que en su muerte vio la oscuridad que nunca hubiera querido ver.

Regresó a los aposentos de Sarah, que despreocupada seguía limándose una de sus uñas. Su cara de satisfacción, tornó a nostalgia cuando vio a Chris cómo vomitaba con violencia pedazos de carne que poco a poco fue identificando: estómago, hígado, pancreas,... Mientras el joven seguía de rodillas, en su agonía de dolor, expulsando aquellos recuerdos de vida, ella se acercó, le acarició la cabellera, y con amplia sonrisa dijo:

- Bienvenido a la "nueva vida", pequeño vampiro.

15 marzo 2007

Dardos: Victoria azucarada




De nuevo el equipo volvió a ganar a domicilio. Las partidas que perdemos en casa las ganamos fuera; así fue en la última cita, en la que nos impusimos a "Templo con Tres azucarillos", dulce nombre para un equipo alegre, dinámico, y luchador, pero que poco pudieron hacer ante nuestro juego desarrollado, repleto de buenas intenciones y ganas de victoria. Al final nos impusimos por un contundente 1-6, resultado que nos da moral y confianza.

La partida la comenzaron Álvaro y Luis Alejandro, y aunque la mala suerte no acompañó al segundo Álvaro se lio la toalla a la cabeza y ganó la primera ronda, en un alarde de buen juego; 0-1 y abríamos fuego. La siguiente ronda, la de la redención, la jugábamos Miguel y yo; esta vez los left-handed del equipo hicieron una estrategia de equipo, con un planteamiento serio; sin destacar demasiado en las tiradas logramos el 0-2, que nos daba confianza. Ronda tres, y de nuevo Miguel David, junto a Álvaro, mostrándonos ambos cómo se juega y se gana una partida, con un perfecto 0-3; gran partida de los dos compañeros, que con calidad y seriedad apuntalaron la diana visitante, ante la impotencia de los rivales, que poco o nada pudieron hacer.

Llégabamos Luis Alejandro y yo al ecuador de la partida, con el objetivo claro de dar cuanto antes la victoria al equipo. Y así fue, establecimos el 0-4, en otra gran partida; tiramos con relajación y concentración, con un pequeño aliño de tensión. Álvaro y yo de nuevo jugábamos la quinta ronda, en la que tampoco hubo perdón alguno. El joga bonito y el confiar el uno en el otro nos bastó para cuajar una ronda perfecta, estableciendo el 0-5.

El rival, que hasta el momento no tuvo oportunidades de ganar, en gran parte de culpa gracias al extraordinario trabajo en equipo nuestro, se aferró en la ronda seis a la posibilidad de conseguirlo. De pareja, Alberto - que sustituía a Luis Alejandro - junto con Miguel, no pudieron lograr la sexta victoria, debido en parte a la mala suerte en sus tiradas, que plagadas de buenas intenciones, no cuajaron en los destinos elegidos; el rival consiguió perforar su marcador, fijando el 1-5. En la ronda final no hubo piedad; Álvaro y Alberto en un marcador, Miguel y yo en el otro, sin hacer una partida muy buena logramos conseguir la ronda. Al final, 1-6 y justa recompensa para el equipo, que en todo momento jugó con concentración y con una buena dosis de ambición.

Y ahora las adoradas notas, en escrupuloso orden de aparición:

- Álvaro: muy buena partida la suya, que sin llegar a la genialidad de otras supo cuajar con un gran rendimiento. Ganó dos partidas y contribuyó enormemente en las otras que jugó. Sigue ne tendencia ascendente, y está llamado a ser uno de los mejores jugadores del grupo. Mi nota: 9 y el MVP.

- Luis Alejandro: tras su exquisita última partida Luis intentó repetir la gesta, y quizá producto de esa tensión extra en la primera partida no jugó del todo bien; sus tiradas, a pesar de ser muy buenas, no entraban y se puso nervioso. En la otra que jugó mejoró bastante su nivel, pero a pesar de ello fui sustituido. Esperemos que en la siguiente volvamos a disfrutar de su eléctrica mano derecha. Mi nota: 7.

- Miguel David: gran aportación la suya a la partida, ayudando a ganar dos rondas y la partida final. Parece que vuelve por el sendero que una vez anduvo y que a todos nos encandiló. sus tiradas ganaron en calidad y su apoyo constante fue clave en muchos momentos. Cuajó una gran noche. Mi nota: 8.

- Yo: mejoré el nivel de la anterior semana, consiguiendo junto a Miguel redimirme de nuestro fallo de estrategia. Jugué con tranquilidad y puntería, pero con ese punto de ambición necesario para acallar a los nervios. Cerré tres partidas y creo que mi labor de equipo fue más notoria. Mi nota: 8.

- Alberto: salió por Luis Alejandro, y pesar de perder la partida que le tocó jugó bastante bien, haciendo una partida completa junto a Miguel; en la ronda final ayudó batsante a la consecución de la victoria. Sus tiradas fueron con puntería, pero no se obtuvo lo esperado. Mi nota: 7.


Próxima partida, contra Templo templinas (o algo así), uno de los fuertes del grupo. Importante será sacar una victoria, pero hay que lucharlo desde todos los ángulos; confíamos todos en todos, y eso ayudará, espero al equipo. Nadie dijo que fuera sencillo, pero tampoco que fuera imposible.

14 marzo 2007

Siéntete




Nuevamente la botella estaba vacía. Las cuatro paredes de su salón-comedor-dormitorio-hall-cocina eran testigos de una borrachera de órdago, y él, despreocupado, lanzó el recipiente contra una de las paredes, estrellando el mismo en varios trozos.

"La vida es dura", piensa para sus adentros, observando cómo se insultan entre sí dos peleles en un programa de televisión:

- ¡Porque tú marido es un canalla que me dejo embarazada!
- ¡Eso te pasa por guarra y por zorra!
- Señoras, recuerden que tienen que agredirse mutuamente para pulir sus diferencias - modera la presentadora

Lllevaba varios días incrustado en aquel sofá antiguo - que desprendía un aroma de época pasada bastante insoportable - incapaz de tan siquiera sentir el impulso de suicidarse. Nada le motivaba, nada le atraía, nada le inquietaba, ni tan siquiera nada le hacía llorar,... estaba anestesiado, podado de fantasía, y lleno de apatía.

"¿Cómo he llegado a esta situación?", volvió a pensar - algo que le llamó la atención, el haber tenido dos reflexiones en un mismo día - mientras se rascaba con ímpetu la barba descuidada. Y a su mente vino la cara furiosa de su mujer, mientras le echaba de casa; también la cara enojada de su jefe, echándole de casa; la del guardia civil, echándole de su coche que acababan de inmovilizar por consumo excesivo de alcohol; la del club de alcohólicos anónimos, por pervertir al resto de la clase; y así un sin fin de desprecios. Ahora tan sólo tenía una aburrida programación televisiva, el alcohol, sus cigarrillos y un olor corporal que insultaba a la mismísima mierda.

Y por primera vez en mucho tiempo sintió lástima de sí mismo, lo que prosiguió en un sentimiento de rabia interna, para culminar en una risotada malévola. Se levantó del sillón y se encerró durante dos horas en el baño. Al cabo del tiempo estaba impecable: duchado y reduchado, afeitado, perfumado, peinado, con aliento fresco, con su traje favorito y sus gafas de sol que tanto había echado de menos.

Recogió la porquería almacenada en el piso, arrojó por la ventana la televisión y las botellas de alcohol - provocando con ello una explosión de mil demonios -, pintó con flores verdes las paredes, y besó con frenesí su imagen reflejada en el espejo. Se sentía feliz, y no sabía porqué, pero tras tanto tiempo sin sentir algo parecido decidió no abandonar la iniciativa.

Salió a la calle, y fue derecho a la oficina de empleo; aprovechando el recorrido cantaba y bailaba de un modo peculiar, sonrrojando hasta al más hosco de los parroquianos con los que se cruzaba. Logró empleo en un taller de sillas rotas, y para celebrarlo fue derecho hacia la primera mujer interesante, que allá en lontananza asomaba tímidamente por la esquina.

- Buenas tardes señorita. No se alarme; no soy un atracador, mucho menos un vendedor de enciclopedias. Sólo quería recalcar que es ésa, su sonrisa, lo más bonito que podía saborear en esta mañana maravillosa.
- Halagada estoy, pedazo de zalamero - dijo entre risas nerviosas aquella mujer, impresionada.
- El halago es mutuo, pues sin la inspiración que tu fragancia desborda estaría atado de pies y manos en un mundo de tinieblas. Gracias amiga.

Aquella charla duró cinco minutos; acto seguido ambos se encaminaban a un buen restaurante de la zona, barato y con buena carta; él la había invitado a comer, y ella accedió de buen agrado. Comieron frugalmente, se saltaron los postres y acabaron en una tórrida explosión de pasión y llamas en el servicio de damas del local. Se intercambiaron sus teléfonos y prometieron llamar, sellando el acuerdo con sus lenguas aún calientes.

Por fin, tras haber pasado todo el día fuera, regresó a casa, y se prometió que a partir de ahora aprendería a luchar con sus sentimientos contra sus sentimientos, y a repintar las paredes cada dos semanas.